La sabiduría del cautiverio aflorará, no tarda. Entonces saldremos de nuestras paredes y darle la mano a otro será un gesto extraño. Nos vamos a mirar distintos sin cubrebocas ni miedo. Algo calará hondo, aunque los incrédulos vayan por ahí con sus manos limpias y sus bromas horribles:
-¿Qué le dijo México a la Influenza?
-Mira cómo tiemblo.
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