De cerdos para cerdos la pandemia. Un agasajo para la muerte con sus jinetes que dan risa. Qué bien hace la naturaleza, ¿no crees Vivi? El dolor es su mejor legado. Todos ustedes son una plaga. Qué bueno que mueren los de la edad reproductiva, los que se hacen más después de sus besos y penetraciones asquerosas. La peste es genial aunque digan que esto es sólo un brote. La verdad, la sabes querida, es que ya no detendrán la suma de muertos. A temer toda la tierra del mariachi, pero tú no que muerta estás desde hace algunos días cuando el muchacho te olvidó y el otro hombre por fin dijo la verdad venenosa. Te da lo mismo irte al diablo o venirte de una vez por todas al infierno, con nosotros, tus mejores amigos. Mira, te cuento que ya se están cavando tumbas para todos los mexicanos con alma de puercos. Los virus cambian el espíritu, primera lección. De nada sirve lavarte las manos si estás en la lista. Tampoco te pongas a rezar. Eso de la esperanza suena bien, pero ya son muchos y no tuvieron cuidado cuando aún podían salvarse. Qué lástima que desde un rincón de tu conciencia no pueda alcanzar una pistola. Seré paciente, es cuestión de tiempo. Nada de rebeldías, ¿eh?
miércoles, 29 de abril de 2009
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